Innovar es FÁCIL

Parece muy atrevido afirmar tan rotundamente esta frase. No es una locura, no es algo utópico, y sobre todo no es algo que no vaya contigo. Nosotros formamos y ayudamos a innovar. Con una mezcla razonable de método claro de trabajo y de formación en actitudes. Pero hay que empezar un poco más atrás… Si eres capaz, tendrás todas las papeletas de ganador.

Fácil: si te juntas con gente dinámica te convertirás en dinámico, si lo haces con pasivos te convertirás en pasivo, si lo haces con pasotas, serás pasota, si lo haces con excéntricos, tú también tendrás actitud excéntrica. Parece algo muy simplón, pero créeme que por ahí comienza todo. No vale de mucho un programa de formación supuestamente eficaz o un planteamiento estratégico demoledor para tu empresa si la atmósfera que lo rodea adormece nuestra energía o actitud. Oblígate a contactar con gente diferente, extraña, excéntrica incluso, a conocer y vivir cosas diferentes, nada habituales… todo empieza en el entrenamiento mental antes que en la acción. Nuestra mente tiene que estar preparada.

A la mayor parte de las mega-empresas les cuesta o no pueden innovar. Es “el problema de los 1.000 millones de dólares” como lo bautizaron algunos analistas. ¿Cuál es la razón? Innovar para ellas supone lanzar un producto nuevo que necesariamente tiene que tener un potencial enorme, …brutal. Para ello no te puedes salir mucho del camino marcado, o sea, más de lo mismo. Buscando un tipo de producto similar, al mismo tipo de mercado, lanzado del mismo modo… Empresas con grandísimos productos para grandísimos mercados son como gigantes con los pies de barro. Está claro, las grandes innovaciones, esas que realmente mueven mercado, que mueven actitudes y hábitos en la gente, esas no surgen del trabajo normalizado de estas grandes empresas. Surgen de diferentes lugares fuera de los grandes mercados conocidos, normalmente entran en el juego por la puerta de atrás.

Hay que romper con el falso mito de que el consumidor pone las reglas del mercado. Que nos debemos 100% a sus actitudes. Ese puede ser uno de los mayores errores de muchas empresas y lo peor de todo es que es algo muy difícil de detectar. Si las empresas se ponen totalmente en manos de su mercado estarán cayendo en una trampa de cuyas redes es difícil salir: el mercado de lo que conoce te puede contar muchas cosas pero de lo que que no existe poco o nada te aportará. El primer paso para innovar es salirse de esas redes para buscar nuevos horizontes creativos. Debemos romper esas esclavizantes cadenas que supone escuchar siempre las palabras del consumidor. Estudios neuronales recientes han demostrado que el consumidor miente, de modo inconsciente, eso sí, ¡pero miente! Cuando le preguntas te contará cosas pero su comportamiento será otro.

Tengamos una actitud de búsqueda de lo insólito, lo extraño, lo diferente… Ese primer paso será el comienzo de algo nuevo para la empresa.

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